Se han puesto a pensar que los que vivimos en Lima hemos convertido a esta ciudad en, literalmente, un basurero. Todos los días alguien tira un papelito por la ventana del carro o caminando. Una bolsita de papas, el papel con el que se envuelve el caramelo, el boleto de combi… todo queda en el gran basurero que hemos construido, todo queda en la gran ciudad de Lima, la que un día fue la cuidad de los reyes.Un poco de basura más en la calle sí hace la diferencia. En realidad, a lo que nos estamos dirigiendo si es que no cambia esta situación es a más enfermedades de gente que no tiene los recursos para estar adecuadamente vacunado contra diversas enfermedades muy peligrosas o simplemente no tiene para un remedio. ¿Cuál es la vida que queremos llevar? Al parecer una llena de basura.
Fácil sería también dejar de lado a los municipios que parte de responsabilidad tienen. A veces, en las calles, uno no encuentra basureros porque como los funcionarios municipales creen que la gente bota, como en realidad pasa, la basura en la calle, ¿para qué van a poner basureros?, mejor contratan a más gente para barrer las calles que ensuciamos. Se cre4a así un circulo vicioso.
Alcemos entonces nuestra voz de protesta contra esta situación. Comencemos por no botar nada al piso, por esperar a llegar a un basurero (si es que encontramos) o a nuestra casa por último, para botar la basura que tenemos. Exijamos que nuestros alcaldes pongan basureros donde los necesitamos. No es tan difícil esto, es cuestión de costumbre.
