martes 25 de marzo de 2008

Lima: Ciudad Basurero

Se han puesto a pensar que los que vivimos en Lima hemos convertido a esta ciudad en, literalmente, un basurero. Todos los días alguien tira un papelito por la ventana del carro o caminando. Una bolsita de papas, el papel con el que se envuelve el caramelo, el boleto de combi… todo queda en el gran basurero que hemos construido, todo queda en la gran ciudad de Lima, la que un día fue la cuidad de los reyes.

Un poco de basura más en la calle sí hace la diferencia. En realidad, a lo que nos estamos dirigiendo si es que no cambia esta situación es a más enfermedades de gente que no tiene los recursos para estar adecuadamente vacunado contra diversas enfermedades muy peligrosas o simplemente no tiene para un remedio. ¿Cuál es la vida que queremos llevar? Al parecer una llena de basura.

Fácil sería también dejar de lado a los municipios que parte de responsabilidad tienen. A veces, en las calles, uno no encuentra basureros porque como los funcionarios municipales creen que la gente bota, como en realidad pasa, la basura en la calle, ¿para qué van a poner basureros?, mejor contratan a más gente para barrer las calles que ensuciamos. Se cre4a así un circulo vicioso.

Alcemos entonces nuestra voz de protesta contra esta situación. Comencemos por no botar nada al piso, por esperar a llegar a un basurero (si es que encontramos) o a nuestra casa por último, para botar la basura que tenemos. Exijamos que nuestros alcaldes pongan basureros donde los necesitamos. No es tan difícil esto, es cuestión de costumbre.

miércoles 19 de marzo de 2008

Veneno Petróleo… Y la Caca de Vaca

Brasil es un país con más de 190 millones de habitantes. Muchos de estos habitantes tienen que movilizarse. De este grupo, algunos lo hacen en automóviles particulares. La imaginación puede quedar corta para pensar en la cantidad de autos que diariamente circulan en este país y más corta aún para estimar el nivel de monóxido de carbono producido que daña al medio ambiente. Después de esto, resulta más asombroso aún que el mayor nivel de contaminación en Brasil se produce, no por los autos, sino por la cantidad de metano producido por la caca de vaca.

Todo esto nos conduce a dos puntos importantes. Primero el petróleo y en general los combustibles fósiles que se usan todos los días en todos los países genera demasiada contaminación, tanta que los científicos estiman que si no se deja de usar combustibles de este tipo antes del 2050 no habrá nada que nos salve del desastre, ni ningún superhéroe ni ningún hecho de esos que pasan en las malas películas de Hollywood. Si ponemos que solo en China salen a circulación 14 mil autos nuevos todos los días que utilizan combustibles fósiles para funcionar, sabremos que estamos yendo en el camino equivocado.


En segundo lugar, no solo hay que pensar en los tubos de escape de los autos. A veces los mayores problemas están en lugares inimaginables (como en la caca de vaca). Es imposible pensar en vacas alteradas genéticamente para que no defequen, pero si sería bueno poder usar ese excremento en otros fines como, por ejemplo, insumo para producir energía o para alguna actividad agrícola. Se trata pues de desaprovechar lo menos posible la basura. La basura que no es basura en realidad, puede ser utilizada en múltiples formas. Un caso excepcional es el de las cáscaras de arroz que antes, en Brasil, eran desechadas. La industria que produce ladrillos quemaba mucho carbón vegetal con lo que contribuía a la deforestación, pero al mismo tiempo daba mucho trabajo. El gobierno entonces averiguo y propuso que en vez de carbón quemaran estas cáscaras de arroz, lo que suponía incluso, un ahorro para la industria en cuestión. Desde entonces, todo funciona muy bien. Se trata pues de soluciones simples, viables y conversadas y donde no se vean alterados los intereses de las personas.

martes 18 de marzo de 2008

Tercer Mundo: Países en Vías de Contaminación

Como se ve en www.breathingearth.net, el tiempo que toma producir 1000 toneladas métricas de CO2 va desde los 5,4 segundos de EEUU, pasándo por los 20,6 minutos de Perú, hasta los 11,8 días que le toma a Kiribati, una isla al noreste de Australia. Si bien es cierto que los EEUU tienen mucha más población que Kiribati, lo cierto también es que no es coincidencia que el país más contaminante de Norteamérica sea los EEUU; de Latinoamérica Méjico y Brasil; de Europa Alemania, Inglaterra, Italia, Francia y España; de Asia China, India, Rusia y Japón; de África Sudáfrica; y de Oceanía Australia.


Haciendo un cálculo, se encuentra que hay una correlación muy estrecha entre los países más desarrollados y los que producen más CO2. Y es que el desarrollo de los países desarrollados contamina, por lo que se hace insostenible e imposible de alcanzar para todas las naciones del mundo a la vez. De hecho, para que sea sostenible, deberíamos tener por lo menos 3 planetas Tierra. ¿Cuál es entonces el desarrollo que estamos buscando? ¿El que ostentan en el primer mundo? Si la respuesta a esta última pregunta es afirmativa, estamos en un serio problema, nos hemos equivocado de camino.

Aludiendo al artículo “Uno Contamina y Todos Pagamos”, los países desarrollados vienen a ser como las combis del mundo, solo que ellos son los que tienen el poder y les venden al tercer mundo que todos tenemos que ser como ellos. El cambio debe llegar y ya. Debe partir de las naciones más desarrolladas, de las que más contaminan, de las que hacen que el tipo de desarrollo y bienestar que predican no pueda ser disfrutado por todos los ciudadanos del mundo. Si todos no dejamos de contaminar o los pobres seguirán siendo pobres o destruiremos el planeta con un poquito menos de pobres en el mundo.

domingo 16 de marzo de 2008

Alerta CO2: Incremento Peligroso del Efecto Invernadero

Este es un juego que descubrí recién que logra ser, a mi modo de ver, bastante ilustrativo con relación a la situación en que vivimos y educativo a la vez sobre lo que podríamos hacer para ayudar un poco. Para jugar, hagan click en la imagen.

sábado 15 de marzo de 2008

Uno Contamina y Todos Pagamos

Son las 6pm y estoy parado en el cruce de la av. Universitaria con la av. La Marina esperando que llegue mi combi como muchas otras personas. De pronto, un montón de micros se tratan de meter como sea (y cuando digo “como sea” es, literalmente, como sea) al lugar donde más posibles pasajeros hallan. Los conductores tocan la bocina casi como si fuera un fetiche y esa es la señal para que los cobradores salten a la vereda y mientras le preguntan a un datero si “el camello” está “planchado”, gritan toda la ruta que les queda por hacer. Toda esta situación se da mientras los mismos microbuses y otros autos que transitan por la zona, inundan la misma con grandes cantidades de monóxido de carbono.

Las líneas precedentes muestran un hecho recurrente no solo en la esquina a la que se hace referencia, sino en todas las grandes ciudades del país. Para reducir toda la bulla, que también contamina, se debería cambiar la lógica de cómo funciona el sistema de transporte. En la actualidad, tanto el conductor como el cobrador tienen fuertes incentivos económicos para captar más pasajeros. Si estos recibieran un sueldo fijo mensual por parte de la empresa en la que trabajan, si tuvieran que respetar los paraderos y las normas de tránsito para evitarse multas de las que dependería su trabajo ya que la multa la debería pagar la empresa y a esta última no le convendría tener conductores infractores, no habría ni la bulla ni el desorden que hay pues los incentivos estarían bien definidos.

La solución del desorden también es importante, porque mientras menos “nudos” existan, menos congestión vehicular habrá y menos contaminación también, no solo de parte de los ómnibus, sino también del resto de vehículos que transitarían menos tiempo para recorrer una misma distancia. Ahora bien, a las empresas se les podrían obligar a tener buenas unidades que no contaminen no muy pequeñas para que no haya ni tráfico ni más motores en funcionamiento que emitan gases tóxicos.

De otro lado, vemos que en el Perú, el petróleo, el combustible que más contamina, es el que tiene un menor Impuesto Selectivo al Consumo (ISC). En el Perú, los autos nuevos, los que menos contaminan, son los vehículos por los que se tienen que pagar más impuestos. En el Perú, nadie se hace responsable por todos los micros que contaminan. Al final ¿quiénes pagan todas las consecuencias? Como se deduce lógicamente, todos, los que tomamos un micro o los que simplemente salimos a caminar por la ciudad, al fin y al cabo, todos.
La situación debería ser otra. Si alguien quiere contaminar, que le cueste hasta que se le quiten las ganas. Se les deberían cobrar los impuestos a los que contaminan para desincentivar esta costumbre y a la vez, como se refleja en el caso del transporte público, se deberían crear los mecanismos para que sea viable, dentro de un sistema ordenado, no contaminar.

jueves 13 de marzo de 2008

Estado Minero

“A la mina dile sí”, “con la minería el Perú avanza”, “la minería es desarrollo, es progreso”. Estas son algunas de las frases que muchos hemos escuchado por lo menos alguna vez. “Quien esté en contra de la mina, está en contra del progreso y del bienestar de todos los peruanos”. Y es que el Estado peruano, desde algún tiempo, ha venido haciéndole propaganda a la actividad minera, tratando de promoverla a toda costa y de cualquier manera. Pareciera que muchos personajes de los últimos gobiernos del Perú tienen grabado como dogma en sus cabezas que mina es igual a progreso y a bienestar y esto no siempre es correcto.



La minería, como todas las actividades del hombre genera algún tipo de impacto ambiental. Ahora, depende de cómo se haga la minería para que cause un mayor o un menor grado de impacto. Sin embargo, con la actitud del Estado, lo que se ha logrado es que existan muchas mineras que contaminan en perjuicio de todos los peruanos.

Doe Run, en la Oroya, es un gran ejemplo. Por culpa de esta empresa que trata minerales en la zona, los niveles de plomo en el aire son increíblemente altos, lo que ocasiona gravísimas consecuencias entre las que destacan las enfermedades producidas en los pobladores y niños como daños cerebrales. La minera se había comprometido, con una serie de plazos, que iba a revertir esta situación. La minera incumplió y la minera se quedó. Claro que esta situación no fue digna de los grandes escándalos como lo hubiera sido si la culpa hubiese sido del Estado. La empresa debía irse, pero en nombre del progreso y del bienestar de todos los peruanos, se quedó.

El Estado debe ponerse los pantalones y fiscalizar a todas las mineras y a las grandes empresas en general para que no contaminen. Debe ser duro en sancionar los casos en los que las empresas incumplen lo pactado y destruye el medio ambiente. Debe poner las reglas claras y debe regular drásticamente a estas empresas. Debe tener la mano firme y debe poder decirle a cualquier minera que contamine más allá de lo lógicamente permisible chau en nombre del progreso y del bienestar.

Los peruanos queremos una minería que no contamine, una minería moderna. Con los precios actuales de los minerales, inversiones de este tipo no deberían faltar. Lo trágico del asunto es que no se ven cambios en el corto plazo ya que el nuevo Ministerio del Medio Ambiente no se dedicará, como lo han mencionado diversas autoridades, a ver el tema minero.

martes 11 de marzo de 2008

Y Tú, ¿Cuánto Contaminas?

Muchas veces escribimos y nos quejamos sobre como otros contaminan, otros tiran la basura en la calle, otros son a los que no les importa la problemática del calentamiento global; sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar sobre el impacto ambiental que nosotros generamos, sobre la basura que generamos, sobre el CO2 que emitimos, sobre el agua que desperdiciamos.

La organización EcoFoot (www.ecofoot.org), mediante unas simples preguntas que se encuentran en su página web, determina la huella ecológica de cada uno. La huella ecológica es, como se puede leer en Wikipedia, “el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida”.


Si todos los ciudadanos del mundo vivieran exactamente como yo vivo, a pesar de que no boto basura en las calles, me importa el tema de preservar el medio ambiente, se necesitarían casi tres planetas Tierra para que sea sostenible, por lo que no está más decir que tomaré muchos de los consejos prácticos que aparecen en la página web antes mencionada para disminuir este resultado. Y tú, ¿cuánto contaminas?