Por Rodrigo Montes
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Conversaba con un amigo hace unos meses sobre el medio ambiente y lo que los ciudadanos comunes podemos hacer para colaborar, por ejemplo, con la solución del cambio climático. Él, sin saber que yo andaba inmiscuido en el tema, me explicaba lo importante que era apagar la luz al salir de las habitaciones; y que sí todo el mundo lo hacía, se reducirían las emisiones de CO2 de forma significativa. Yo le respondí que era cierto, pero que no creía que bastase con apagar la luz para solucionar el problema del calentamiento global; ni con cerrar el caño para solucionar el problema del agua; ni con reciclar para solucionar el problema de la basura. En ese momento comenzó una discusión un tanto más acalorada.
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Mi idea (y la de este blog) es que los problemas ambientales, así como muchos problemas de alcance global, no se pueden resolver solamente con la suma de esfuerzos individuales, y que es necesario (y urgente) participar e involucrarse con las organizaciones que toman decisiones sobre estos temas: empresas eléctricas, mineras, supermercados, gobiernos, etc. En este sentido, la solución del problema ambiental llegará cuando toda una generación de hombres y mujeres, con el tema muy internalizado, ingrese en estas organizaciones y plantee reformas de mayor alcance. Y, le duela a quien le duela, por el momento es mucho más lo que se puede hacer desde las organizaciones de los países desarrollados.
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Finalmente, los efectos agregados de todas las reformas implementadas por las organizaciones a escala global, darán pie al cambio institucional; es decir, la sociedad y sus leyes habrán internalizado el tema ambiental como un parámetro de gestión y de conducta. Por esta razón, considero que no basta solo con apagar la luz ni cerrar el caño: es necesario involucrarse, y que mejor día que hoy para recordarlo. Si apagas la luz, cierras el caño y reciclas desde tu casa hoy, no olvides hacerlo mañana cuando miles de veces más energía, agua y basura sean de tu responsabilidad... en el mundo en el que nos tocó vivir ya no vale minimizar costos.
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